A sus pies, Señora


El otro día en la pelu, mientras el peluquero me cepillaban el pelo y la chica que me hizo la pedicura me masajeaba los pies, tuve uno de esos episodios de placer extremo. ¡Qué delicia! Entonces recordé un artículo muy interesante que explicaría (en parte) la fascinación de los hombres por el pie femenino. Al parecer el pie y los genitales ocupan zonas adyacentes en la corteza cerebral. Investigadores de la Universidad de Bolonia hallaron que entre las preferencias sexuales por partes del cuerpo, los pies y dedos de los pies fueron los más populares ya que para un 47% de los entrevistados eran sus preferidos. También que cuando se trata de objetos relacionados con el cuerpo, los zapatos, botas y otros tipos de calzado alcanzaron un 64%.


Dentro del fetichismo del pie (Foot Fetish), existen diversas variantes que la industria del porno ha sabido explotar muy bien. Podemos encontrar revistas (Leg Show, Tacones Altos, etc.) y cientos de webs especializadas en cada una de ellas.


- “Barefoot” o pie desnudo: al natural o con las uñas pintadas, enjoyados, etc. Los dedos del pie son una parte muy importante en este tipo de fetichismo. La contemplación, besarlos, lamerlos, olerlos son fuente de placer sexual.



- Calzado: especialmente las sandalias que dejan ver el pie y los tacones altos. Existen fetichistas exclusivamente del calzado (el objeto), pero lo más habitual es la excitación por una mujer en tacones altos.


- Medias: desde las medias de liga con costura detrás, o la media de rejilla donde los dedos asoman por los agujeros, hasta el panty que cubre toda la pierna hasta la cintura. Es una fantasía común la de ver una mujer que rompe su panty-media dejando su sexo al descubierto o intuir el sexo de una mujer sin braguitas a través del panty.





- “Footjob”, “Foot play”: utilizar los pies para masajear y jugar con los genitales del otro. Masturbar a una persona con los pies. Penetrar a alguien con los dedos de los pies.

- Dentro del BDSM: besar los pies del dominante es un símbolo de sumisión. Más humillante aún lamer las suelas de los zapatos o botas. El “Trampling” o pisar al sumiso, o caminar sobre él (o ella), con los pies descalzos o con tacones. Esto requiere técnica y conocimiento para no lesionar al sujeto. Normalmente es una práctica Femdom o de dominación femenina, y más fácil de realizar cuando la Dómina es menuda y el sumiso grande y fuerte.




Pocas mujeres se sienten atraídas por el pie masculino. Quizá porque siempre ha estado más oculto por zapatos cerrados y calcetines, y otra razón, la más importante, es el poco cuidado que la mayoría de los hombres le dedica a sus pies. En mi vida he encontrado poquísimos hombres sin duricias, callos o con las uñas bien cortadas y sanas.
Incluso muchos hombres gays le dedican diariamente horas a su cuerpo pero nada a sus pies. Si algún hombre me lee, por favor, un poco de piedra pómez o una pedicura profesional de vez en cuando no está demás y las chicas os lo agradecerán. Y posiblemente os premien con un largo y sensual masaje en los pies.