La prostituta invisible
Yo llamo “prostitutas invisibles” a las mujeres que teniendo un trabajo renumerado (una nómina) complementan su sueldo con servicios sexuales ocasionales. También podríamos incluir a estudiantes y algunas amas de casa. Estas no suelen aparecer en las estadísticas ni son nombradas por los abolicionistas porque según ellos son una minoría insignificante. Pero no tan insignificante…
Miles de mujeres en el mundo eligen voluntariamente prostituirse para mejorar su economía. El tiempo que dedican a esta actividad “clandestina” depende de sus objetivos (pagar la hipoteca, la universidad, viajes, caprichos…) y muchas no lo viven como una situación traumática. No se consideran prostitutas en el sentido estricto de la palabra ya que muchas tienen otro trabajo con el que sí se sienten identificadas.
Cuando han conseguido lo que quieren simplemente lo dejan. En ocasiones lo hacen intermitentemente, dejando temporadas de descanso para no quemarse. Algunas además lo hacen por el morbo de pertenecer a la clase de “las chicas malas” porque son liberales, les gusta el sexo y sobre todo el dinero. Es una forma de escapar a la rutina y sacar un beneficio. De todas formas a las mujeres sexualmente liberadas la sociedad las va a calificar de promiscuas o putas aunque no cobren. Son las que la gente dice que “lo hacen por vicio”.
Yo también fui invisible. Antes de internet, en los clasificados de los diarios y en aquella revista llamada “Primera mà” había muchos anuncios de caballeros que buscaban señorita no profesional para encuentro semanal a cambio de ayuda económica. Este tipo de anuncios se hizo muy popular en los 90 por el miedo al sida. La ventaja era que podías llevar una vida “normal” y además conseguir un sobresueldo porque los encuentros eran muy discretos. En aquella época, algunos incluso se podían permitir el lujo de tener un piso para ellos solos para usarlo exclusivamente como “picadero”. A estos señores yo los llamaba mis “esponsors” porque la mayoría patrocinaron mis viajes. La hora de comer es una de las más demandadas porque es cuando los casados se pueden escapar y la señorita que trabaja también. Lo malo es que ese día te quedas sin comer y volver a la oficina se hace muy pesado.
El problema de atender a un solo señor es que, al pasar a ser la amante, con el tiempo la relación se vuelva monótona, casi como un matrimonio y/o que alguno de los dos quiera controlar más al otro.
Muchos hombres se sienten más cómodos con este tipo de acuerdos porque, aunque son conscientes de que están pagando por sexo, no ven a las chicas como prostitutas profesionales sino como a chicas “normales” a las que ayudan económicamente a conseguir una meta. Les encanta saber que su dinero irá a parar a un buen fin como estudiar, conseguir una vivienda, etc. aunque muchas veces se invierta en ropa, zapatos, bolsos, maquillajes…
No es cierto que todas las mujeres que se dedican a la prostitución lo hagan porque no tengan otras opciones. Para algunas simplemente es un atajo para conseguir dinero rápido. A mi me daba gran placer recibir tanto dinero por un ratito donde no hacía nada que me disgustase cuando en mi trabajo oficial tenía que lidiar con un montón de problemas y no ganaba tanto. Y eso que en aquella época trabajaba en algo que me gustaba o por lo menos, al principio, creí que era el trabajo de mis sueños.
Unos cuantos años después y con la llegada del internet dejé de ser invisible…
Nota: escribo normal entre comillas porque ¿quién puede decir lo que es normal y lo que no? Algo que no sea lo habitual no tiene porque ser necesariamente malo o delictivo.
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2 comentarios:
Hola, me gusta mucho este tema y me encantaría saber que tipo de experiencia se vive, pues tengo 27 años, aunque soy muy atractiva y deseable, mis relaciones puedo contarlas con los dedos de una mano...me he perdido de todo, y me encantaría recibir asesoría, pues he llegado a pensar que si no puedo conseguir sexo por amor entonces sería excelente beneficiarme economicamente del tema y de paso hacerlo por placer. Quedo atenta a tus comentarios. Mil gracias..
La prostitución tiene que legalizarse, para que esas mujeres sin suerte en la vida tengan alguna protección, pues es un trabajo como otro cualquiera.
Saludos de La Erotica Sexshop
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