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"What's in a name? That which we call a rose
By any other name would smell as sweet."

¿Qué hay en un nombre? Lo que llamamos rosa exhalaría el mismo grato perfume con cualquier otra denominación

Romeo and Juliet. William Shakespeare


No me gustan las etiquetas. Me cuesta mucho incluirme en ningún grupo en concreto ya que he ido evolucionando a lo largo de mi vida y mis gustos van cambiando así como mi forma de comportarme o actuar ante ciertas situaciones. Tampoco me gustan los extremos, y en general, entre el blanco y el negro existe la escala de grises.

Estoy cansada de discusiones estériles sobre como hay que llamar a las cosas y si un nombre es políticamente correcto o no. Por ejemplo, en el mundo BDSM hay largos debates sobre las diferencias entre lo que es ser un Amo/a, o un Dominante, o cuando se es solo Top, o lo qué es un sádico; lo mismo que definirse como esclavo/a-sumiso/a-bottom-masoquista; y luego están los switch. Incluso hay Dominantes y sumisos que tienen prejuicios sobre los switch y no los consideran “auténticos” porque se sienten cómodos en los dos roles. ¿Qué más da? Lo importante es disfrutar con lo que se hace.
Cuando en las fiestas fetish me preguntaban “¿Qué eres, Dominante o sumisa?” solía contestar “en este momento me siento… (lo que fuera que en ese momento me pidiera el cuerpo)”. Normalmente me gusta ser “Domme” en público y algunas veces sumisa en privado si estoy con la persona adecuada. Las Dóminas llevan la ropa más chula, ja ja ja …los esclavos poco más que el collar y a mi me encantan los corsets, el látex y esas cosillas.

En cuanto a la orientación sexual tampoco es fácil definirse: hetero, gay, homosexual, lesbiana, bisexual, bi-curioso… Me gustan mucho los hombres y algunas mujeres pero solo me gusta el sexo con mujeres si hay un hombre entre medio. ¿Eso en qué me convierte? La idea de estar con una chica a solas, de momento, no me atrae aunque nunca se puede decir que de este agua no beberé…
Una vez un amigo mío gay pasó la noche con una compañera de trabajo después de la típica cena de Navidad. Él bebió demasiado y ella se ofreció a llevarlo a casa. La chica hacía tiempo que le iba detrás y no conocía sus preferencias sexuales. Cuando nos contó la historia decía entre risas “ella me violó, se aprovechó de que estaba borracho”. Entonces cuando le preguntamos que qué tal fue, contestó: “Es como la comida vegetariana, todo está muy rico… pero falta un cacho carne”. Creo que a mí me pasa lo mismo con las mujeres, me gustan los tríos, el sexo en grupo… pero tiene que haber un “cacho carne” por medio.

En el mundo de la prostitución también hay desacuerdo entre como llamarnos: trabajadoras sexuales, profesionales, escorts, prostitutas, lumis, putas… Nuestros detractores nos llaman furcias, fulanas, pendones, pelandruscas, descarriadas, mujeres de la vida… Los clientes que nos aprecian: “princesas”.
Algunas mujeres que ejercen la prostitución en clubs o en la calle opinan que “escort” es un nombre pretencioso y que las que lo usan se creen superiores a ellas.

Si tengo que escoger, en mi caso, me gusta escort (acompañante en inglés) porque se aproxima más a lo que yo hacía. Aunque el sexo formaba parte de mis servicios no siempre mantuve relaciones sexuales con mis clientes, o del tiempo pactado solo una pequeña parte lo dedicamos al sexo. Ir a cenar, charlar o ver una película también formaba parte del trabajo (lo que en inglés se llama “girlfriend experience” y yo llamo “novia de alquiler”). Las escorts cobran por horas no por servicios. A veces incluso pasamos varios días con nuestros clientes. Somos “entretenedoras” y en muchos casos se establece un vínculo afectivo o de complicidad con los clientes fijos. Cuando digo “afectivo” no me refiero a amor en el sentido romántico sino a empatía, o buen rollito como se dice ahora. Cuando se pasa mucho tiempo con una persona es normal que se establezca algún tipo de sentimiento ya sea positivo o negativo. La mayoría de escorts pueden elegir a sus clientes así que se deshacen pronto de los clientes conflictivos.
Las mujeres que ejercen en la calle suelen cobrar por servicios independientemente del tiempo y no suelen dar conversación al cliente. A veces el servicio dura diez minutos.

En cualquier profesión hay categorías laborales (oficial de 1ª, oficial de 2ª, peón, auxiliar…) en función de sus estudios, preparación y experiencia. Creo que lo mismo se puede aplicar a la prostitución. Además está la actitud personal hacia el trabajo que se ejerce. Por ejemplo, una secretaria de dirección que hable varios idiomas, tenga conocimientos avanzados de informática, contabilidad y protocolo, y que además cuide su aspecto, siempre vaya impecable, sea puntual y organizada y que acuda a todos los cursos de formación que puedan ayudarle a mejorar sus conocimientos para ser más profesional estará más valorada y mejor pagada que una auxiliar administrativa que se contente con haber acabado la FP y solo piense en la hora de salida para irse de marcha con sus amigos y que los lunes llame a la oficina diciendo que está enferma después de haber estado el “finde de botellón”.

4 comentarios:

SEX0 dijo...

Bueno hay grandes verdades en lo que dides Suzanita, pero como lo decia en el blgo de Marien, no todo lo que brilla es oro, y si una chica lee tu escrito y decide entrar a este mundo, al menos deberia saber con que se va a encontrar.

Besitos linda,


SEX0

Karnevoi dijo...

Magnífica la cita de Shakespeare, y muy adecuada para el texto.
Las etiquetas....., ¡etiquetan tanto!

Suzannah dijo...

Sexo:

Gracias por tu comentario. Tomo nota para desarrollar este tema algún día pero en mi otro blog "CorteSanas" hay un par de entradas que escribí hace años para un foro de sexo de pago: "Guía útil para las trabajadoras del sexo" y "Cómo ser escort y sobrevivir en el intento".

Saludos

Suzannah dijo...

Gracias Karnevoi,

Es una cita que siempre me ha gustado.

Saludos