¿En tu casa o en la mía?



A algunas personas nos gusta dormir solas. Digo “dormir”. Cuando estoy en la cama con alguien no suelo estar dormida sino haciendo otras cosas... Pero cuando llega la hora de caer en los brazos de Morfeo, uno de los dos sobra. Tengo problemas para conciliar el sueño y me despierto muchas veces, además me muevo mucho mientras lo intento así que si hay otra persona en la cama, a no ser que sea tipo “muerto” (que no se mueva y ni se la oiga respirar) me es casi imposible dormirme. Además, me encanta tener la cama para mí sola y dormir en el medio. Así que: Morfeo 1/ Visitante 0.


Para mí la relación ideal es el “LAT”, o lo que en inglés llaman “Living apart together” que es tener una pareja más o menos estable pero que no vive en la misma casa; así como tú tienes tu propia casa no te tienes que pelear por quien tiene el mando de la tele ni por el color de las cortinas. Además puedes decir eso tan bonito de “¿en tu casa o en la mía?”. La ventaja de ir a su casa es que si te agobias te puedes ir a la tuya so pretexto de haberte dejado encendida la plancha. Si lo tienes en la tuya, echarlo estaría feo.

Otra opción es compartir una casa muy grande donde te puedas perder por un ratito (“tú en el ala este y yo en el ala oeste”) y tener dormitorios separados. Siempre puedes hacer visitas sorpresa a la cama de tu amante y si ese día hubo bronca ninguno tiene que ir a dormir al sofá, o a casa de su madre.



Una de mis condiciones para quedarme a dormir con alguien es que no ronque. Normalmente el que ronca suele dormirse antes (ley de Murphy). He probado todo tipo de tapones para los oídos pero algunos roncadores pueden llegar a 80 decibelios y eso no hay tapón que lo amortigüe. Después de unas horas empiezas a tener pensamientos asesinos y la idea de utilizar la almohada para ahogarlo comienza a rondar por tu cabeza. A la mañana siguiente, tras no haber pegado ojo en toda la noche, si al susodicho le apetece sexo mañanero lo más probable es que quieras partirle la cara.


Cuando se trata de un ligue, si después de un rato de pasión me pide que me quede a dormir, primero le pregunto ¿roncas? Si la respuesta es positiva me visto y me voy, o si tiene habitación de invitados y es muy tarde me quedo a dormir en ella. Pero a veces dicen que no y luego resulta que sí…


Soy “single” convencida y he tenido pocas relaciones largas pero desgraciadamente fueron con roncadores tipo ronquido equivalente al sonido de un Boeing 747 por lo que sé de lo que hablo. La única vez que he vivido en pareja tenía mi propia habitación ¡y aun así me llegaba el sonido de sus ronquidos!


Lo peor que me ha pasado fue quedarme a dormir con una pareja después de un trío: ¡los dos roncaban! Cuando él hacía grrrrrrr, ella respondía pssssshhhhhhiiii… y yo en medio ¡Vaya concierto! Mi careto de zombi en el restaurante del hotel durante el desayuno lo decía todo.


Si se trataba de un cliente que paga por toda la velada hasta la mañana siguiente… entonces ¡ajo y agua! (que no es el remedio contra el ronquido sino “a joderse y a aguantarse”).

Datos sobre los ronquidos:


http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2007/392/1175189621.html


“Los datos acerca de las consecuencias del ronquido son sorprendentes, ya que las personas que roncan privan a su pareja del equivalente a dos años de sueño por cada 24 años de vida en común.


Otro estudio de la Asociación Británica del Ronquido revela que una de cada dos parejas reconoce que su vida sexual se ha visto afectada por su causa, comenzando por dormir en cama separadas hasta las continuas peleas que derivan en la separación conyugal.


Ante la primera decisión de dormir en habitaciones separadas, un grupo de arquitectos estadounidenses informó que esta costumbre está siendo usada en su país, donde las casas se construyen con dos habitaciones principales, respondiendo a las necesidades del fenómeno.”

1 comentarios:

vox dijo...

Hola Su, sólo decirte que yo roncaba, si, lo has oido bien, yo ron ca ba y so sólo realizaba un bonitoi concierto de GR, si no que, además, entre GR y GR hacía silencios de duración incontrolable.
Ahoro no ronco ni tengo abneas, pero cuando me meto en la cama, me pongo el casco de astronauta con su larga trompa unida al cepap.
Te invito a dormir conmigo, que además de no roncar, soy lo menos parecido a un adonis, y no lo digo por mi físico, si no por toda la parafernalia que utilizo para meterme en el sobre. Dormirías sin que me notaras a tu lado.

Virumque